Saturday, September 3, 2011

(…) si estamos aquí es por una inverosímil conjunción de azares (…)


Los enamoramientos de Javier Marías es un libro cautivador. OK, me da mucha risa esa palabra pero es que en verdad cabe perfecto en este contexto. Eso sí, hay que tenerle paciencia. Lo que más me gusta es que es de esos libros que terminan totalmente rayados porque tiene párrafos que literalmente transportan y te hacen volar.

Nunca me ha gustado creer en que las cosas tienen un destino. Para mí, todo es un conjunto de cosas que se mezclan como ingredientes que dan resultados distintos. El persona más lugar más tiempo dan algo y si alguno de ellos varía cambia el algo y eso que varía es impredecible, incontrolable e inmanejable. Ese resultado es lo que tú eres ahorita, en este segundo.

Uno de los comentarios que más me gustó de este libro se refiere a la manera de Marías de ver esto, para él “todos somos remedos de gente que casi nunca hemos conocido, gente que no se acercó o pasó de largo en la vida de quienes ahora queremos, o que sí se detuvo pero se cansó al cabo de tiempo y desapareció sin dejar rastro o sólo la polvareda de los pies que van huyendo, o que se les murió a esos que amamos causándoles mortal herida que casi siempre acaba cerrándose. No podemos pretender ser los primeros, o los preferidos, sólo somos lo que está disponible, los restos, las sobras, los supervivientes, lo que va quedando, los saldos, y es con eso poco noble con lo que se erigen los más grandes amores y se fundan las mejores familias, de eso provenimos todos, producto de la casualidad y el conformismo, de los descartes y las timidiceses y los fracasos ajenos, y aun así daríamos cualquier cosa a veces por seguir junto a quien rescatamos de un desván o una almoneda, o nos tocó en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios; inverosímilmente logramos convencernos de nuestros azarosos enamoramientos, y son muchos los que creen ver la  manos del destino en lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano (…)”

La verdad es que me parece un poco crudo, pero detalladamente estoy de acuerdo con él. Me encantó haber leído una interpretación de este tema que a mi juicio es muy de cada quién. Más bien, es una de las cosas más personales y que cada persona maneja de una forma distinta; y por más que se debata, forma parte del marco taladrado por el que vemos todo lo que nos rodea.

“Nunca logramos estar seguros de qué va a sernos vital ni de a quién vamos a dar importancia. Nuestras convicciones son pasajeras y endebles, hasta las que consideramos más fuertes. También nuestros sentimientos. No deberíamos fiarnos.”

Cierro con éste. Mágico. Debería pegarse en el espejo del baño para recordarlo todos los días: “el error de creer que el presente es para siempre, que lo que hay a cada instante es definitivo, cuando todos deberíamos saber que nada lo es, mientras nos quede un poco de tiempo.”

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